4/04/2017

"HOUNDS" en la diaria

Foto principal del artículo 'Policía sobrenatural'

Policía sobrenatural

Hace casi dos años, la editorial argentina Pictus publicó Misterios de cuarto cerrado, un compilado de relatos policiales de corte clásico y, específicamente, en esa suerte de subgénero o procedimiento invocado por el título; participaron varios dibujantes (Leandro Fernández, Juan Ferreyra, Kwaichang Kráneo, Lisandro Estherren, Juan Manuel Tumburús, Roberto Viacava, Oscar Capristo y Matías Bergara), y Rodolfo Santullo fue el guionista de todos los relatos, basados en textos de Edgar Allan Poe, GK Chesterton, Arthur Conan Doyle, Wilkie Collins y Jacques Futrelle.
HOUNDS volumen 1, que se publicó en Argentina a mediados del año pasado y fue distribuido en Uruguay hace unos meses, repite el formato: una vez más, tenemos a Santullo a cargo del guion de una serie de relatos gráficos (en este caso, media docena), que adaptan -casi todos- cuentos clásicos con cierto vínculo de base, y la contraparte creativa de esos guiones es el trabajo de distintos dibujantes, entre los que se cuentan los más importantes de la escena historietística rioplatense contemporánea.
Pero en esta ocasión Santullo propone además un contexto que conecta las historias, como si se esbozara un universo ficcional compartido. El recurso no es nuevo, por supuesto: lo utilizó (fundacionalmente) Philip José Farmer (1918-2009) en las historias del universo Wold Newton; fue llevado al paroxismo en el cómic La liga de caballeros extraordinarios, con guion de Alan Moore e ilustraciones de Kevin O’Neill; y también se ha empleado en otras obras narrativas, como la serie de televisión Penny Dreadful, pero aquí Santullo, más atento al goce narrativo inmediato, no se esfuerza por dar detalles de ese mundo compartido (como sí lo hizo, abrumadoramente, Moore), aunque todos los relatos hacen referencia a la organización que da nombre al libro, sobre la cual el prólogo, no historietístico, nos explica que se dedica a la investigación de fenómenos paranormales y al combate contra el mal sobrenatural.
Los textos adaptados -cada uno de ellos presidido por la figura de un detective o investigadorson “La casa invisible”, de William Hope Hodgson; “Té verde”, de Joseph Sheridan Le Fanú; “Culto secreto”, de Algernon Blackwood; “Los señores del más allá”, de Seabury Quinn, y “La gente serpiente”, de Robert Howard. Por último, el relato titulado “La maldición de los gitanos” es el único que no se apoya en la trama de un texto anterior: aunque está inspirada en el Dracula de Bram Stoker, se trata de una historia original de Santullo.
Todas las adaptaciones funcionan muy bien, y en cierto modo los relatos más flojos remiten a un original de calidad relativamente menor. Blackwood, Hodgson y Le Fanú son maestros indiscutidos de lo weird, el horror y la fantasía, ante los cuales incluso Robert Howard (un escritor más “irregular”, pero acaso más interesante en cuanto a, precisamente, la creación de mundos ficcionales detallados) puede parecer de segunda fila, y está claro que Quinn, en el mejor de los casos, no pasó de ser un eficiente escritor de pulps en el que es fácil encontrar tanto lo mejor como lo peor de ese formato. “Los señores del más allá” parece el momento más flojo de HOUNDS, pese a que el arte de Horacio Lalia, como cabía esperar, está entre lo mejor del libro desde el punto de vista gráfico.
El cuento de Howard -fácilmente incorporable al continente de fronteras difusas de los mitos de Cthulhu, ya que si bien no hace referencia directa a las deidades del panteón lovecraftiano moviliza el recurso del culto satánico que opera en lo más profundo y pantanoso del sur de Estados Unidos- no está entre lo más interesante de ese autor, sin duda, pero en su sencillez narrativa funciona bien, ilustrado adecuadamente -aunque no de manera deslumbrante- por Oscar Capristo.
Posiblemente el mejor de los relatos de HOUNDS sea “Culto secreto”, tanto en el original literario como en la adaptación, ilustrada con gran belleza por Sebastián Cabrol. Están llevadas con soltura y aciertos, tanto en el guion como en las ilustraciones, las adaptaciones de Le Fanú (dibujada con magnífica expresividad por Lisandro Estherren) y la de Hodgson (con el arte a cargo de Matías Bergara, que aporta una de las mejores páginas del libro, con la que abre el relato), una fantasía disfrazada de antifantasía, o acaso viceversa. Es interesante, de paso, señalar que el único relato que no es una adaptación, “La maldición de los gitanos” (con excelentes dibujos de Facundo Percio), resulta uno de los mejores ejemplos en el libro de un guion perfectamente redondo, efectivo a más no poder.
Buena parte de la producción más reciente de Santullo se ha apoyado en adaptaciones y reescrituras de textos literarios; en todos los casos -desde Cuarenta cajones hasta Regreso a las montañas de la locura, que obtuvo el año pasado el premio Onetti de la Intendencia de Montevideo en la categoría de narrativa gráfica- ofrecen buenos momentos de disfrute historietístico, pero acaso HOUNDS volumen 1 esté ligeramente despegado del resto. La propuesta, sin duda, rinde para no pocos volúmenes, y cabe esperar una segunda entrega.

HOUNDS volumen 1
Con guiones de Rodolfo Santullo y dibujos de Matías Bergara, Sebastián Cabrol, Oscar Capristo, Lisandro Estherren, Horacio Lalia y Facundo Percio. Editorial Pictus, 2016. 103 páginas. 
 

4/03/2017

"Viejos Canallas" recomendado en Página 12

Viejos canallas

Carlos Trillo y Domingo Mandrafina / Grupo Belerofonte/LocoRabia


En Viejos canallas Trillo y Mandrafina revisitan uno de sus trabajos más fructíferos: Spaghetti Bros. El original narraba los años de juventud y madurez de cinco hermanos italianos plagados por la desgracia y la vileza (casi siempre, propia). En las dos novelas gráficas de este tomo la dupla narra lo mismo, pero contado desde la perspectiva de un sobrino que busca los recuerdos familiares para escribir “la próxima gran novela norteamericana”. Prueba cabal del oficio de la dupla, el relato se sostiene de principio a fin, pero lo cierto es que no aporta mucho a la saga original, más allá de alguna anécdota repleta de iniquidades de alguno de los hermanos Centobucchi y el dibujo de Mandrafina.

https://www.pagina12.com.ar/28463-recomendaciones

3/30/2017

"El Oro del Zar" en Zona Negativa

Historietas desde Latinoamérica #119 – El Oro del Zar

Por

Después de casi medio año de inactividad, vuelve la sección de Historietas desde Latinoamérica y con un nuevo replanteo a sostener al menos durante este año. Por cuestiones diversas (tiempos, motivaciones, deseos, etcétera), desde ahora la sección se dedicará casi exclusivamente a reseñar la mucha producción historietística reciente de este parte del mundo, intentando abarcar lo más posible. Es decir, a diferencia del año pasado en el cual nos dedicamos por entero al seguimiento de las noticias de cómics a publicarse o eventos a realizarse, a partir de ahora nos abocaremos a lo ya hecho: la reseña del libro publicado, la crónica del evento realizado (siempre que pueda llegar a nuestras manos y que podamos asistir, respectivamente).
La primera medida será ponerse al día con muchísimo material acumulado en la pila de “para reseñar”, comenzando ahora mismo con un título que combina autoría y edición de Argentina y Uruguay, pero nos lleva a otra punta del globo: Rusia.

El Oro del zar

 
Edición original: El Oro del Zar (Loco Rabia, Estuario, Grupo Belerofonte); 2015.
Guión: Rodolfo Santullo.
Dibujo: Marcos Vergara.
Entintado: Marcos Vergara.
Color: Marcos Vergara.
Formato: Rústica, 120 páginas,.

 
21 de julio de 1904, Moscú. Parte el primer viaje del Transiberiano con destino a Vladivostok, atravesando todo el territorio del Imperio Ruso con una extensión de casi 10 mil kilómetros y una duración de 9 días. El momento es crítico: la Rusia zarista se encuentra en guerra con el Japón (también imperial) en pugna por controlar territorios que serían estratégicos comercial y militarmente para ambos bandos.
Ese contexto es el que elige Rodolfo Santullo para narrar esta historia, en la que para una vez más (y como es común en su amplia bibliografía) en un hecho histórico real y lo ficcionaliza permitiéndose licencias narrativas y agregándole elementos de su propia creatividad a lo que cuentan los libros y las enciclopedias. Esa combinación se le probó más que efectiva en otros trabajos que llevan su firma (como Malandras, Tacuara o Los últimos días del Graf Spee) y funciona de igual manera en El Oro del Zar, que resultó no solo en un buen libro sino también en su segundo Premio Trillo consecutivo al mejor guionista de la historieta publicada en Argentina (con la curiosidad de portar ciudadanía uruguaya).
La mera mezcla de ficción e historia real no es suficiente, no obstante, para lograr una buena historia que atrape y entretenga como lo hace este volumen. Para llegar a ese objetivo hace falta mucho más y El Oro del Zar lo tiene: en el planteo de desarrollarse en un espacio limitado y con un período igualmente acotado (nueve días a bordo de un tren); en el objeto preciado y deseado (las arcas del Imperio Ruso para financiar la dura guerra en el extremo oriente); en varios bandos con la mira fija en el mismo objetivo, ya sea para robárselo como para protegerlo de las manos ajenas.
La trama se desarrolla así, con un ritmo narrativo ágil y varios cambios en la relación en torno al preciado metal, según se van preparando los intentos de robar el tren y según van fracasando (o no) de una escena a la otra hasta el final. Las diferentes motivaciones y también las diversas características de los que revolotean sobre el tesoro sazonan la historia, jugando con tipos de personajes comunes pero bien presentados: aventurero, femme fatal, espías, militares de los dos bandos en guerra, más un tercer grupo que lucha contra la opresión de esos dos; y todos ellos arriba de un mismo tren de un punto al otro del continente. Con esos estereotipos sabe manejarse muy bien el guionista uruguayo denotando su pasión por varios géneros a la misma vez: las de aventuras, los western, las de espionaje, las históricas.
En efecto, El Oro del Zar tiene mucho de homenaje a esos tipos de historias, y con ello también al modo en que solían presentarse: el folletín, el pulp. En ese sentido, cabe notar el hecho de que originalmente este cómic se publicó serializado en la web Historietas Reales de a varias páginas por vez, y que esta edición en papel coeditada por Loco Rabia, Estuario y Grupo Belerofonte como un guiño a todo esos clásicos formatos en las márgenes tiene fingidas “fallas de impresión” y “desgastes del papel”. En este punto es donde criticaría la edición física en lo que refiere a la elección del papel ilustración, ya que habría sido más apropiado a este juego optar por otro tipo como ser un papel ahuesado lo cual además habría mejorado el resultado final del cómic.



Volviendo a la narrativa de esta historieta, es de destacar por un lado la capacidad de Santullo para ir poniendo en situación al lector sin necesidad de contar con otros datos, informando de la guerra de Rusia y Japón y más detalles del contexto histórico en los diálogos de los personajes, así como de las intenciones de cada uno conforme va avanzando la historia. Igualmente destacable es la tarea del dibujante Marcos Vergara, quien trabaja muy bien en la transición de una página a la otra, en particular cuando debe pasarse a diferentes escenarios y subtramas jugando, por ejemplo, con el humo del tren o el vuelo de una paloma mensajera para guiar la lectura.
Fruto de ese trabajo conjunto, entonces, El Oro del Zar es una historieta muy bien lograda y cautivadora en su lectura, que se lee muy bien de un tirón como también se disfrutaba con la entrega por páginas original, disfrutándose de la aventura, la acción, la intriga y el suspenso, en pugna por el oro del Zar Nicolás II cuyo destino (y el de quienes lo codician) no se conocerá hasta el final de la historia.

http://www.zonanegativa.com/historietas-desde-latinoamerica-119-oro-del-zar/

3/29/2017

"Hostil y Abjecto" en La Gaceta de Tucumán

Hostil y Abyecto

31 Dic 2016 14
Siempre disfruto conocer artistas nuevos y descubrir buenos cómics. Hay veces en las que compro cosas que son un insulto al papel en el que se las imprimió y sin dudas me siento estafado por apostar a ciegas. En este sentido, hay editoriales que tienen una media de calidad en lo que publican y no es muy arriesgado aventurarse con sus libros, una de éstas es Loco Rabia, responsable de libros como El color de la nieve, El dormilón o Reflejos. Hace un par de semanas llegó un título que prometía mucho, Hostil y Abyecto de Fernando Baldó.
Con un estilo limpio y muy definido, Baldó es un maestro a la hora de crear entornos urbanos y situaciones cotidianas. Es capaz de darle dinamismo y emoción hasta a unos personajes que se sientan a comer unos morcipanes o hacer interesante lo que les pasa a unos revisteros. Cuando tiene que dar el giro hacia lo violento, su estilo se potencia sin llegar en ningún momento a lo grotesco, incluso en momentos muy sangrientos. Es de esos dibujantes que con un buen guionista hace cómics que seguro van a funcionar muy bien.
Sin embargo, Hostil y abyecto supone un trabajo como artista integral. Su historia es algo que vimos antes: un fracasado, en este caso Joaquín, que tiene una excusa perfecta para desquitarse de los que hicieron que su vida sea un asco. A nivel dibujo creo que es una de sus mejores obras y podemos apreciar estos cambios de ritmo e intensidad narrativa a los que nos tiene acostumbrados. Además nos damos con planos difíciles y secuencias de mucha acción en las que se luce. El problema está en el guion, la historia de Joaquín, después de que descubre que es inmortal y se desata, es muy buena. Sin embargo, hay que diferenciar entre un buen guion y un buen argumento. Muchas de las motivaciones de Joaquín son demasiado básicas y prácticamente una excusa para esa seguidilla de situaciones violentas que tiene el cómic. Joaquín es un personaje muy bidimensional que actúa por inercia, sin pensar en otra cosa que lo inmediato. No hay un gran plan, ni algo que lo haga evolucionar. Simplemente, como dije algo, está para justificar esas situaciones. En realidad, estas explosiones son algo por lo que pasa un escritor cuando está en fase de crecimiento y descubre que el sistema en el que estamos inmersos está muy mal y es sumamente injusto. En los diálogos se hace aún más evidente, sobre todo en las explosiones que tiene Joaquín. Aquí se convierte en un alter ego de Baldó y descarga contra todo lo que le moleste sin ningún tipo de impunidad. Sin un giro fuerte, esto queda en nada más que el autor insultando con otra cara. Lamentablemente, el giro final es rebuscado, también visto y muy brusco. Es más, es tramposo. En ningún momento prepara o da indicios para ese giro, y esto no solamente hace ruido, sino que tira toda la historia por el balcón.
A pesar de sus imperfecciones y ese giro lamentable al final, Hostil y Abyecto es divertido y una delicia a nivel visual. No esperen uno de los mejores cómics del año, porque dista  de serlo, pero si quieren algo violento que los haga pasar un buen rato, este es su cómic.

Sebastián Aguilera
http://www.lagaceta.com.ar/blogs/kaboom/713618/hostil-abyecto.html 

3/24/2017

"Banda de Orcos" en 365 Cómics por Año

Arranca una semana brava, con paros, manifestaciones y bardos varios, mientras yo empiezo hoy a dictar un seminario (después de mucho tiempo sin dar clases) y el viernes viajo a Tucumán, a participar del 1º Salón Internacional del Comic de esa ciudad, después de casi tres meses de estar acá, quietito en Buenos Aires. No sé si voy a tener tiempo en estos próximos días para volver a postear en el blog, pero –como siempre- lo vamos a intentar.
Arranco con una deuda que tenía pendiente hace un par de semanas, que era la reseña del otro libro de Rodolfo Santullo editado por Pictus en 2016. Banda de Orcos está pensada como una serie, y esta primera entrega (titulada “Una Razón para Morir”) nos presenta a lo que será el elenco estable, al que veremos desarrollarse (o expandirse, o achicarse) en futuros tomos. La idea es sencilla y muy efectiva: un grupo de orcos llega al campo de una batalla épica, a todo o nada… pero la batalla ya terminó y los orcos perdieron por goleada. Ahora tienen que volver a sus tierras, esta vez perseguidos por tropas del ejército vencedor, sin dejar de lado los peligros típicos del camino en cualquier mundo de fantasía medieval.
Santullo arma una especie de road movie protagonizada por personajes que parecen escapados de un cuento de J.R.R. Tolkien y le pone su sello personal, su típica combineta de aventura clásica con diálogos ingeniosos, situaciones impredecibles y un toque de humor. Siempre respetuoso de los géneros en los que incursiona, el guionista mexicano-uruguayo se esfuerza por dotar a cada pelea de un tinte épico, aunque lo que esté en juego no sea el destino del universo entero, sino apenas la subsistencia de este puñado de parias que no son ni buenos ni malos, y cuyo honor quedó manchado por llegar tarde al combate de sus vidas. Apoyado en cantidades de texto muy moderadas y en la consigna de darle a la trama un ritmo lo más ágil posible, Santullo cuenta una historia sencilla, sin grandes pretensiones, pero que cumple con creces el objetivo de engancharnos con estos personajes y este mundo, al punto de querer leer cuanto antes el segundo tomo.
También contribuye mucho el dibujo de Marc Borstel, autor marplatense de vasta trayectoria en Europa y EEUU, que sorprende con un dibujo detallista y elaborado como el de Salvador Sanz, potenciado por el dinamismo y la fluidez de un Carlos Gómez. Si te gusta la estética académico-realista, te vas a hacer MUY fan de Borstel y vas a limar con las texturitas, los detallitos, la técnica con la que incorpora la referencia fotográfica, además de disfrutar de su impactante manejo de las escenas de acción. Banda de Orcos es una excelente opción para los seguidores de Tolkien y demás autores de fantasía épica, y obviamente para los amantes de la historieta de acción y aventura a todo o nada.

Andrés Accorsi
http://365comicsxyear.blogspot.com.uy/2017/03/arranca-una-semana-brava.html

3/15/2017

"Hostil y Abjecto" entre lo mejor del verano para Agencia Nova

“HOSTIL Y ABYECTO”, de Fernando Baldó (Grupo Belerofonte / Loco Rabia)

Fuerte, intenso, extremo, ágil, sorprendente. Este cómic es de esos que no admiten el señalador entre sus páginas ni el 'más tarde lo termino'; pide a gritos ser leído y disfrutado de un tirón. Pasa que tomando el maravilloso atajo de la identificación -¿quién no se ha sentido alguna vez el peor perdedor sobre la faz de la Tierra? ¿quién no ha confirmado que en realidad lo es?, quiero decir-, en las primeras diceisiete páginas ya hacemos causa común con Joaquín Martelli, un triste oficinista despreciado por sus jefes y corneado por su mujer; un mediocre bienintecionado y subvalorado, un sujeto que no encuentra siquiera el consuelo de aferrarse a gratos recuerdos del pasado, ya que de chiquito supo ser abonado premium al bullying por parte de sus compañeritos, y de adolescente sufrió el desprecio sentimental de las jóvenes menos agraciadas del barrio.

Y así comienza la historia: esta potencial carne de suicidio decide de una vez suicidarse...  pero descubre que es inmortal. Y descubre también que el resentimiento que llevaba acumulando desde hace décadas lo desborda y que ahora que puede hacer algo con él, dedicará cada uno de los infinitos segundos de su vida a dañar a aquellos a los que hasta hace poco no le quedaba otra que perdonar.

Sexo (en muchas de sus variedades), violencia (justificada y gratuita), muchísima mala leche y hasta indagación metafísica son los ingredientes que mezcla el joven Fernando Baldó -un tipo que ya conoce de premios internacionales como dibujante, pero que acá se revela como un artista integral brillante- para brindarnos una de las experiencias comiqueras más gratificantes de los últimos tiempos.

Esta es una historieta como para vos...

1- Si te gustan las emociones extremas.

2- Si te parece que los protagonistas de los films Las Venganzas de Beto Sánchez y Un día de Furia se quedaron cortos.

http://www.agencianova.com/nota.asp?n=2017_3_6&id=54763&id_tiponota=11

3/07/2017

"Quarenta Caixões" entre As 13 Melhores HQs de Horror de 2016

11 – Quarenta Caixões de Rodolfo Santullo e Jok (Jambô Editora, dez/2016)
O roteirista uruguaio, Rodolfo Santullo e o artista argentino Jok se reúnem para contar a história sobre a viagem do navio Deméter, que trouxe o Conde Drácula da Bulgária até a Inglaterra, como visto no clássico romance Drácula de Bram Stoker. A Jambô Editora, famosa por sua linha de livros, RPGs e HQs de fantasia, faz zua estreia no meio dos quadrinhos de horror com um belo álbum que possui um texto envolvente e uma arte incrível.
Compre AQUI.

2/21/2017

"El Color de la Nieve" en la diaria

Paisajes interiores

2016 fue un año especialmente rico para la historieta uruguaya. La publicación de la novela gráfica Rincón de la bolsa, por ejemplo, terminó de consolidar a Nicolás Peruzzo como uno de los dos o tres guionistas más talentosos del medio local; asimismo, el crecimiento en cuanto a publicaciones en el extranjero de Rodolfo Santullo (que escribe frecuentemente para editoriales argentinas) es sin duda un hecho atendible, al que cabe añadir que su editorial, Grupo Belerofonte, continúa coeditando con editoriales argentinas y ofreciendo en el mercado local la obra de los historietistas más interesantes del país vecino, como Alejandro Farías (Bahía Blanca, 1978), de quien fueron ya distribuidos en Uruguay los libros Piedra, papel o tijera (con dibujos de Jozz) y ¿Qué he ganado con quererte? (con dibujos de Junior Santellán), a las que se sumó a fines del año pasado la novela gráfica El color de la nieve, con guion de su autoría y arte de Tomás Gimbernat.
Acaso sea el arte lo más fascinante del libro. Gimbernat debuta en la novela gráfica con la creación de un universo visual bellísimo y expresivo, tributario, cabría pensar, de algunos elementos visuales en las películas de Hayao Miyazaki. Se trata, en cualquier caso, de un mundo habitado por animales antropomórficos (el guion, en ese sentido, remite quizá al clásico Watership Down, tanto la novela de 1972 como el largometraje de 1978, además de, por supuesto, a Animal Farm, de George Orwell) y por humanos, que comparten una geografía de carreteras, paradores, desiertos y ciudades escondidas en los bosques. Las viñetas de carretera, de hecho, están entre las más sugestivas del libro (la primera de la página 8, toda la página 15, la primera de la página 39, toda la página 83) y a las representaciones del bosque como frontera o empalme entre mundos.
El guion de Farías es correcto y, en general, el relato está construido con solvencia. Hay, sin embargo, ciertas bajadas de línea románticas y hasta cursis, y la incorporación del poema “Paseo Ahumada”, de Enrique Lihn (páginas 52-57), si bien no atenta contra la narrativa, termina por convertirse en el momento más flojo del libro (en particular la página 55, que parece querer desviar la atención del lector hacia otro tipo de pacto de lectura, para que de pronto sea retomado el hilo narrativo). La creación del mundo o los mundos ficcionales, de todos modos, termina siendo el lado fuerte de la propuesta, y el ritmo de relato de aventuras que le impone Farías a su guion funciona indudablemente bien.
La trama sigue las peripecias de una tortuga (otro de los personajes emplea el término “tortugo”) que se propone alcanzar la región austral en la que comienzan las nieves, y es interesante que, al señalar esa dirección, el relato queda ubicado en el hemisferio sur del mundo ficcional, acaso como referencia a la geografía de Argentina. La vaguedad en el cometido del protagonista, unida al poder evocativo de advertencias sobre “entrar al bosque” y lo sorprendente de las circunstancias en que termina entrometido el “tortugo” (guerras entre tortugas, ciudades que son inundadas periódicamente, sociedades mecanizadas), si bien en algunos momentos parecen acercarse un poco al cliché, aportan a una trama sugerente y por momentos fascinante, a la que no socava el desenlace algo simple y la comprensión de qué perseguía en verdad el protagonista.
Farías maneja bien el molde clásico de la trama de aventuras, basada en los escollos que van apareciendo, azarosamente, en el camino de un protagonista cuya misión no es presentada con claridad, pero también reescribe ese modelo de relato (al que suma el componente inevitable de alegoría que se desprende del uso de animales antropomórficos) siguiendo las pautas de una road-movie, lo que de alguna manera actualiza (o conecta con otra tradición) el molde elegido. Esto es, sin duda, un acierto de Farías y un buen argumento a favor de esta novela gráfica.